Publicidad:
Terra
La Coctelera

CAMBIO 29/3/09 Villar de Mazarife - Astorga (31,94 km)

Me levanté pensando que era las 7 de la mañana pero olvidé que la noche anterior se habían cambiado la hora, con lo cual, era las 8. uufff. Y no fui el único: todo el mundo olvidé del cambio. Pero a lo mejor, necesité la hora extra para dormir.

Después de desayunar, salí con rumbo a Astorga. Hacía bastante frío, pero el sol brillaba y cuando el día avanzba, hacía más calor. Andaba por un rato en la carretera en la dirección de unas montañas muy alejadas. Formaban un fondo majéstico del paísaje.

Andaba con Rebecca, una de las alemanas, por un rato. Ella empezó en St. Jean Pie-de-Port, Francia el día 8 de marzo con su hermana. Desafortunadamente, su hermana tuvo que abandonar el Camino por problemas con las rodillas. Me contó que decidió hacer el Camino porque había muchos cambios en su vida y necesitaba un descanso, una oportunidad de aclararse la mente. Comentó que muchas veces en el Camino, ella iba andando sin pensar en nada. A veces los únicos pensamientos son: "Mira, un árbol. Un pájaro." Sólo lo básico y sólo el presente.

Los peregrinos que conocí la noche anterior me habían dicho que había una Misa del Peregrino en Hospital de Órbigo, unos 15 km fuera de Villar de Mazarife y salí con la intención de llegar. Fue un complicado puesto que me desperté una hora más tarde que quería y llegué un poco tarde a la Misa. Si fuera una Misa de peregrino, no se notaba; yo era el único peregrino allí. Sentí un poco incómodo --obviamente, no era de allí-- y me sentí mal por haber entrado depués de empezar la Misa. Era una iglesia tan pequeña que me sentí que mi entrada creó una distracción.

Después de la Misa algunos habitantes de la villa me deseaban un "buen camino." El cura salió y empezamos a hablar un poco. Le pedí disculpas por haber entrado tarde y él me dijo que no pasa nada. Se alegra de que yo hubiera decidido parar por un momento en el Camino y descansar un rato con el Señor durante la Misa. me preguntó de dónde era yo, charlamos un poco, me dirigió como llegar al Camino y seguí hacia Astorga.

Saliendo de Hospital de Óribgo el Camino va en dos direcciones: la primera sigue la carretera, la segunda pasa por las montañas. Escogí la segunda. No era una subida muy fuerte y valía la pena porque el paisaje era hermoso.

La entrada a Astorga no tenía fin. Vi la ciudad desde lejos, pero me parecía que andaba por una hora y no me acercaba nada. Fuera de la ciudad, entré en una iglesia pensando que había una Misa. No sólo era el único joven, pero el único hombre, también. Este hecho me extrañó un poco y pregunté a la señora a mi lado si había Misa. Me dijo que no, que era la Novena, pero que podía quedarme si quería. Decidí quedarme y fue una experiencia interesante. Fue la primera vez que fui a una Novena, que es una serie de oraciones a la Virgen.

Después del servicio religioso, seguí hasta Astorga. Estaba cansado y los últimos 40 metros para llegar al albergue son una subida fuerte pero fuerte. En el Albergue quedé en una habitación con dos sevillanos, José y Joaquín, y un catalán, Josep. Todos muy divertidos y muy majos. Dejé mis cosas en la cama, me duché y me cambié la ropa y fui a una iglesia al lado del albergue para la Misa. La iglesia era impresionante y sólo éramos una docena de personas allí, lo que era una experiencia muy íntima.

Salí de la Misa y iba buscando un sitio para cenar. Me topé con los tres chicos con quienes comparto la habitación en el albergue y todos fuimos para cenar juntos. En mis primeros dos días en el Camino, llegué a una conclusión: si te faltan amigos, vete al Camino de Santiago. Sería difícil andar hacia Santiago sin conocer a nadie.

La cidad tiene una población de unos 10.000 habitantes, pero parece un metrópolo en comparación con unos pueblos a lo largo del Camino.

28/3/09 León - Villar de Mazarife (21.95 km +) PERDIDOS

El día empezó muy bien. Hacía buenísimo tiempo, desayuné fui a Misa en la Catedral y dio un paseo por la misma Catedral. Impresionante. Es un edificio enorme, potente. Dentro de la Catedral estaba bastante oscura y frío, pero tenía una sensación surreal. Cuando entro en edificios así, me traslado a otra época; el suelo que piso en esa catedral es el mismo que han pisado la gente desde hace siglos. Increíble.

Compré un poco de comida para el Camino y empecé el viaje. Voy sacando fotos de las distintas flechas en cada pueblo por donde paso yo. El Camino es bastante urbano hasta llegar a Fresno del Camino. En ese pueblo, el Camino se divide en dos direcciones. Quería coger el Camino a la derecha pero cogí el que iba a la izquierda sin querer. Menos mal. Al final, el Camino que seguí yo era más rural, más bonito y más agradable.

Mi meta hoy fue llegar a Hospital de Órbigo, unos 37 km de León. Como se puede enterrar del título, no llegué. Subiendo la carretera hacia Villar de Mazarife, veo un poste con una flecha amarilla al lado del Camino, la señal característica para guiar los perregrinos a Santiago. La sigo. Hay una serie de estas flechas, con lo cual, creo que sigo el Camino. Había una pareja siguiéndome de lejos y pensaba, pues, seguro que ellos saben a dónde van.

Una hora después de seguir la primera flecha, las flechas empiezan a doblarse. Esto no es una buena cosa. Paro y saco el libro que llevo conmigo y compruebo que ya no sigo en el Camino. No lo creo. Todo el mundo dice que si sigues las flechas amarillas, vas a llegar a Santiago. Pues, el primer día, sigo las flechas, y me pierdo. Debería haber sabido que las flechas parecían demasiada oficiales para ser parte del Camino; al final, creo que señalaban un sendero por una especie de reserva natural. Menudo sistema de señalización; uno pensaría que hay una mejor manera que usar las flechas amarillas tan estrechamente asociadas con el Camino.

Pero bueno. La pareja que me seguía --Vic y Karen de College City, PA-- tampoco sabía a dónde iban. Cortamos juntos por unos campos y unas granjas hacia la villa que esperábamos que fuera Vilar de Mazarife. Dos horas y no sé cuántos kilometros después de seguir la primera flecha en el poste, llegamos al albergue.  Pies cansados, pero los hombros aún peor.

Por la noche, había un grupo de cinco peregrinos cocinando y me invitaron cenar con ellos. Había un irlandés, Tony; un austriaco, Rainer; y tres alemanas, Rebecca, Isabel y Erica. Todos eran individuos impresionantes. Tony, Rainer y Erica empezaron el día 7 en St. Jean Pie-de-Port, Francia, Rebecca el día 8 y Isabel empezó unos día después en Pampalona, si no me recuerdo mal. Los días 7 y 8 de marzo, llegó a los pirineos el mal tiempo que tuvimos en nuestro primer viaje.

Me contaron una historia de un peregrino japonés que conocieron en los pirineos. Salió para travesar una puerta de la montaña pero no sabía que estaba cerrada puesto que estaba nevando. Se encontró en unos 2 metros de nieve y eventualmente llegó al albergue a las 4 de la mañana y medio muerto del frío. El hombre tiene suerte; fácilmente pudiera haber muerto. Pese a todas las comodidades del Camino que he mencionado en previas entradas, sigue siendo peligroso.

Rainer me dijo que decidió hacer el Camino porque necesitaba tiempo para sí mismo. El chaval trabaja para un partido político austriaco, es un miembro de las fuerzas armadas austriacas y estudia la economía a la vez. Según él, siempre estaba dando dando dando, pero nunca tuvo tiempo para si mismo. Por tanto, el Camino. Pero la experiencia no fue todo color de rosa. Me dijo que los primeros tres días eran los tres peores días de toda su vida. Todo el día había constantes subidas y bajadas y hacía mal tiempo y una mochilla pesada. (Poco después de empezar, mandó 5 kilos de artículos a Austria). Mencionó que estaba pensando en llamar un taxi para llevarle al principio y dejar el Camino. Pero 21 día después, aquí está.

Estaba un poco mosqueado por haberme perdido el primer día. Pero al final, salió en mi provecho. Me di cuenta de que si no me hubiera perdido, no hubiera conocido a estas personas. Todo tiene un por qué. Como me dijo un cura esta mañana en la Iglesia de San Isidoro en León: "No encontramos la Verdad, la Verdad nos acoge." Estas palabras me van a servir a lo largo de este Camino, especialmente en mi búsqueda por el sentido en mi peregrinación: A veces hay que dejarse ser levado por el Camino.

27/3/09 Madrid- León

(Durante mi viaje hacia Santiago, apunté mis experiencias, reflexiones y pensamientos. Con las entradas que siguen, intentaré elaborar mis apuntes y darles un poco de sustancia para poder compartir mi experiencia a lo largo del Camino.)

Hoy empieza el viaje. Salí de Madrid con rumbo a León en autobus. Durante todo el viaje estaba muy preocupado por todo el trabajo que me queda para hacer y el poco tiempo que me queda para hacerlo. De verdad, estoy dudando que deba estar haciendo el Camino cuando me queda varios trabajos e investigaciones en las semanas que vienen.

Pero tengo que hacerlo. Sabía que quería hacerlo desde hace mucho, pero no sé exactamente porque. Sí, soy católico. Pero eso en sí mismo no es una respuesta. Tal vez busque algo. Tal vez necesito escapar de todo el trabajo, toda la presión que me espera en Madrid. No sé por qué tengo que hacerlo. Cuando acabe, a lo mejor sabré.

Encontré el hostal en León sin problemas y di un paseo por la ciudad. Sentí muy cómodo andando por las calles y me acuerda mucho de Salamanca, donde estudié hace dos años. Será por eso que siento tan cómodo.

Bajo esta sensación de la comodidad, hay un poco de anticipación mezclada con la inquietud. Mi meta es llegar a Sarria el día 3 de abril y a Santiago el día 7. Eso significa unos 30 km al día. Son muchos, y me pregunto: ¿qué pasa si no puedo seguir más? Tengo dudas, y ni he empezado.

Los dos imagenes de Santiago

El siguiente es un extracto de un ensayo escrito para la asignatura del Camino de Santiago, títulado "Los dos Santiagos":  

La parroquia madrileña de Santiago tiene dos obras distintas del mismo apóstol. Son tan contrarias que el observador duda que las dos representen a la misma persona. Es difícil racionalizar la coexistencia del santo guerrero "Matamoros" al lado del dócil santo "Peregrino". Desde un punto de vista católico, hay que preguntarse si la representación bélica de Santiago tiene un lugar en el culto de la Iglesia. 

La imagen de Santiago "Matamoros" me inquieta por dos razones. Primero, la obra me hace incómodo por ser políticamente incorrecto al extremo. En el sentido literal, la naturaleza ofensiva de la obra es clara: los musulmanes están siendo derrotados por un santo mandado por Dios, quien favorece a los cristianos y desprecia a los ismaelitas. Es más, el caballo de Santiago pisa a los musulmanes en el suelo, una imagen que es bastante degradante. Aun si uno interpreta la pintura como una metáfora del triunfo del bueno sobre lo malo todavía implica que los musulmanes son malos por definición.

Segundo, la imagen de un santo guerrero es absurda y va en contra de los fundamentos de la fe cristiana, la misma fe que aboga para el amor y la paz, incluso el amor hacia los enemigos. Es difícil predicar el amor al prójimo cuando la obra maestra de la iglesia representa a un santo matando a sus prójimos. Obviamente la leyenda de Santiago "Matamoros" surgió en un determinado momento y ambiente histórico-político y tal vez el lienzo represente las opiniones y actitudes prevalentes de la época. Sin embargo, el sitio adecuado por dicha obra es un museo, no una iglesia.

Al contrario de la imagen bélica de Santiago, la figura de Santiago "Peregrino" refleja al cristiano ideal. La figura está vestida humildemente, con los ojos mirando al cielo, al contrario de las armaduras lujosas del apóstol "Matamoros" que tiene los ojos inclinados hacia sus víctimas en el suelo. El apóstol parece estar absorto en la oración, otro elemento fundamental de la vida cristiana. La representación de Santiago como peregrino resalta la idea cristiana de que esta vida es una peregrinación llena de sufrimiento, igual a la experiencia del peregrino en el Camino de Santiago, que acabará un día en el destino final de la muerte y, por consiguiente, el más allá.

En conclusión, es una pena que la representación de Santiago "Matamoros" ha llegado a ser una imagen tan definitiva del apóstol. Por un lado, es fácil crear la leyenda acerca de Santiago y la batalla del Clavijo. Por otro lado, es difícil deshacer esa leyenda, aunque contradiga el concepto del amor cristiano. Por siglos se ha predicado esta leyenda hasta tal punto que tiene arraigo en la cultura española, a pesar de las evidentes contradicciones entre la leyenda y la moralidad católica. Asimismo es difícil enfocar la atención exclusivamente en los elementos simbólicos del arte y olvidar completamente del nivel literal de la obra, es decir, Santiago matando a musulmanes. No sólo es la imagen de Santiago apóstol más confortante y ternura, sino que también mejor simboliza el ideal cristiano. Ojalá que esta imagen hubiera sido la que ha definido el catolicismo español desde hace siglos.

Peregrino "Light"

Cuando empoezó a llover --y cuando la lluvia cambió a nieve-- en la carretera de Madrid a Santo Domingo de la Calzada, sabía que iba a ser un fin de semana interesante. Los pronósticos decían que iba a ser miserable: lluvia, nieve, viento. Y no se equivocaron. La combinación perfecta para emprender una peregrinación.

El primer día en el Camino fue un día miserable desde el punto de vista meteorológico, pero una experiencia gratificante. La incomodidad que uno experimenta pone en perspectiva las cosas que damos por supuestos en la vida: la calefacción, la comida caliente, un refugio para protegerse contra los elementos. Todo esto tiene una nueva importancia en el Camino. 

El día siguiente el tiempo mejoró bastante. Sí, hacía fresquito, pero no había lluvia y el viento estaba más suave que el primer día. El plan original era llegar a San Juan de Ortega, pero eso supondría un traverso de las Montes de Oca, complicado por el lodo y la nieve en las montañas. Desafortunadamente, no seguimos y quedamos la noche en Villafranca de Montes de Oca, un pueblo con 3 bares/ restaurantes, 28 habitantes y una iglesia.  Al principio quería seguir hasta San Juan, pero reflexionando sobre la decisión de quedarme por la noche en Villafranca fue la decisión correcta. Hubiera tenido que ir 13 kilometros más allá (8 hasta el próximo pueblo después de Villafranca) por un terreno montañoso y pantanoso. Puesto que el cielo estaba nublado y las condiciones hubieran hecho el paso más lento y más difícil, hubiera sido una carrera contra el reloj para llegar a un albergue antes de ponerse el sol. Igual a don Quijote que se pone en situaciones peligrosas y poco provechosas, una decisión de seguir hubiera sido temeraria, no valiente.   

Cuando llegué al albergue esas dos noches, estaba tan agradecido tener un techo sobre mi cabeza, una ducha caliente y no sé si las cenas de verdad estaba tan buena o yo solo tenía tanto hambre. Ser peregrino hoy en día no tiene nada que ver con la experiencia original. De hecho, el mal tiempo me ayudó tener una experiencia más "auténtica" porque esa falta de comodidad me acercó a la experiencia original del peregrino antiguo. No hubiera sido posible apreciar la experiencia del Camino si hubiera hecho 20 grados y sol ya que, además del tiempo, el viaje fue un lujo: sabía que al fin del día, tendría un sitio para alojarme. Sabía que si querría algo para comer o beber, podía parar en la alimentación del siguiente pueblo y comprar algo. Sabía que si algo mal me pasara, podría llamar para ayuda con mi móvil.

En fin, soy un peregrino light.  

El primer paso: la credencial

Hace mucho que no escribo sobre mis experiencias en relación con el Camino de Santiago. No es porque nunca haya pasado, sino que he estado un muy ocupado y un poco vago. Pero de todos modos, he tenido suficiente tiempo para reflejar sobre mis experiencias.

El martes antes de salir para Santo Domingo de la calzada para el viaje con la clase al Camino de Santiago, fui con mi amigo y compañero de clase, Kip, para conseguir la Credencial de Peregrino. Para todos que no saben, la credencial es una especie de pasaporte que lleva un peregrino consigo durante la pereginación. En cada pueblo que para el peregrino, recibe un sello en la credencial para vreificar que sí, de verdad ha hecho la peregrinación. Muchos albergues requieren que el peregrino presente la credencial para alojarse allí por la noche. Cuando un peregrino llegue a Santiago, puede presentar la credencial y recibir la Compostelana, un certificado que dice que has terminado la peregrinación a Santiago de Compostela y por eso, eres un peregrino oficial.

El tiempo era muy justo para la preparación para el Camino: cielos nublados, lluvia y frío. Tiempo a la gallega.

Cuando estábamos en el despacho del cura que nos estaba ayudando sacar la credencial, esperaba que iba a preguntarnos en algún momento el porqué íbamos a hacer la peregrinación. Todo el mundo dice que te preguntan el porqué vas a hacer el Camino, y esperaba lo mismo. En cambio, el cura nos dijo: "Esto es una peregrinación." Y tiene razón. El Camino existe gracias a la religión. Sin este fundamento, el Camino no existiría.  Sí, hay muchas razones por qué la gente hace el Camino. Pero tampoco podemos olvidar su origen.

Durante mi viaje a Santiago, pregunté a un amigo no muy religioso si él haría, por ejemplo, la peregrinación a Mecca. Y respondió que no. Y me pregunto: ¿por qué? Me parece que el hecho de que el Camino de Santiago sea propio del occidente nos hace olvidar su significago religioso, su poder transcendental. Creo que a menudo no vemos la grandeza de las situaciones familiares y conocidas porque son tan "normales". Es una pena; frecuentemente las experiencias que tienen más que ofrecernos pasan en las situaciones de cada día. Es fácil ver estos momentos 'guau' en lo que es extranjero, lo que es fantástico simplemente porque estamos más dispuestos reflexionar sobre esas experiencias. Pero que no nos desaprovechemos de experimentar lo grande en los momentos pequeños de la vida.

¡Utrella!

Hola a todos:

Tengo que decir que la asignatura del Camino de Santiago me hace ilusión. Primero, el tema me interesa un montón. Se puede estudiar el Camino desde varias perspectivas lo que resulta en un estudio más dinámico y más completo. Segundo, el acto de caminar en el Camino. Es una oportunidad de vivir lo que estamos estudiando. Cuando pisemos en el Camino vamos a hacernos parte de la historia, juntos con todos los peregrinos que lo han recorrido desde hace doce siglos.  Eso, sin duda, es emocionante. Tercero, tenemos una oportunidad de conocernos mejor el uno al otro y por consiguiente, de conocernos mejor cada uno a sí mismo. Somos seis en la clase y espero que esta intimidad nos facilite la interacción, el intercambio de puntos de vista y el conocimiento.

Finalmente, siento un vínculo con el Camino por mis creencias personales. Yo soy católico y es un aspecto clave de quien soy. La clase en general, y los dos viajes en el Camino en conrecto, me ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre mi fe, cuestionar mi fe, buscar respuestas y crecer. Las creencias sin fundamento no tienen sentido. Asimismo, la fe que no crece tampoco tiene sentido. Si un individuo, sea religioso o no, se cree que ha alcanzado "la verdad" y se contenta con eso, se engaña. Siempre hay más allá de lo que sabemos, conocemos, comprendemos o entendemos. Sería una pena no hacer un esfuerzo para buscar más. Por tanto, espero aprovechar del Camino para conversar, pensar, meditar y rezar con el fin de crecer y lograr un mayor entendimiento de quién soy y por qué creo lo que creo.

Todos nosotros cogimos esta clase del Camino por distintas razones. Yo os propongo otra razón para añadir a la lista de razones iniciales: buscar una verdad. Andando hacia este fin, podemos hacer el Camino parte de la vida más allá del aula. Y en esta búsqueda no tenemos que caminar solos. Espero vuestras opiniones, vuestras perspectivas y vuestros comentarios. Del mismo modo, espero poder compartir mis experiecias y mis pensamientos con vosotros. En fin, ¡utrella! Empecemos nuestros caminos.